Quizás la sutil…

Quizás la sutil violencia utilizada por las sufragistas trataba de disminuir nuestro orgullo de sexo; íbamos a enseñarle al mundo cómo conseguir reformas sin violencia, sin matar gente y volar edificios, o sin hacer las otras cosas estúpidas que los hombres han hecho cuando han querido alterar las leyes (…) Nosotras queríamos mostrar que podíamos avanzar o conseguir la libertad humana a la que aspiramos sin utilizar violencia alguna. Hemos sido decepcionadas en esta ambición pero todavía podemos dar a nuestras almas el consuelo de que la violencia registrada no ha sido formidable y de que las más fieras de las sufragistas están más preparadas para sufrir daño que para infligirlo.

Quiero que …

Quiero que los países donde las mujeres están segregadas sexualmente, como Afganistán y Arabia Saudí, sean países paria; quiero que el fin del apartheid de géneros sea una exigencia de todo grupo político y de todo país que reivindique una política de derechos humanos. Quiero que el infanticidio de niñas se estigmatice y se considere ilegal en la comunidad de naciones; quiero lo mismo para el caso de mutilación genital de mujeres.

Como clase…

Como clase, las mujeres jamás subyugamos a otro grupo; nunca emprendimos guerras de conquista en nombre de la patria. Jamás participamos en una decisión para anexionarnos el territorio de un país vecino, ni combatimos por mercados extranjeros en costas remotas. Esos son los juegos de los hombres, no de nosotras. No queremos ser ni opresoras ni oprimidas. La revolución de las mujeres es la última de todas las revoluciones.